Luz blanca

María José llevaba esperando un buen tiempo el momento justo para usar la cámara que el viejo le había regalado.

Noelia era un modelo Argentina que iba a La Isla para una sesión fotográfica. Majo había visto ya varias fotografías de referencia que le habían mandado, no sabia porque, pero cada vez que veía las imágenes de esta mujer sentía como miles de mariposas volaban por todo su cuerpo y trataban de salir por su boca, era la misma sensación que sentía cuando estaba al lado de Toño, el novio que había dejado en Cali.

El momento había llegado, Noelia entro al estudio con un fuerza arrolladora, con una energía que llenaba cada espacio del lugar, solo venia acompañada de una mujer adulta que al parecer era su manager. Cuando se acerco a Majo, ella sintió que en ese momento, si se pudiera ver, miles y miles de mariposas hubieran caído a los pies de Noelia. Ese preciso momento en que sus manos se tocaron, Majo sabia exactamente que era lo que creía sentir por aquella mujer.

En su cabeza comenzaron a volar miles de fantasías, pero hubo una que la entusiasmo mas: las dos acostadas y abrazadas en la playa al frente de su casita en medio del mas hermoso atardecer dándose el beso mas tierno que dos mujeres pueden darse, el mas romántico… el mas sensual.

Luego de un rato, ya todo estaba listo: maquillaje, vestuario, luces… Majo estaba acomodando la cámara mientras se imaginaba la escena en la playa, era una idea que cada vez se hacia mas fuerte dentro de su cabeza y sus deseos. Noelia se paro al frente de la cámara, con un vestido rojo muy largo, sentada en una silla al frente de un piano, zapatos negros y el cabello recogido con unos mechones que caían sobre su cuello haciéndolo aun mas provocativo.

La cámara estaba lista para disparar, todo estaba acomodado para capturar la primera imagen. Majo oprimió el obturador y una luz blanca intensa ilumino cada rincón del estudio hasta que no se puedo ver nada mas.  

  • Digg
  • Del.icio.us
  • StumbleUpon
  • Reddit
  • Twitter
  • RSS

Solo es el principio

Después de caminar por toda La Isla en busca de una nueva cámara (perdió la que traía en el aeropuerto) ya cayendo la tarde, encontró una tienda en el centro, el sitio no le decía nada, pero algo le indicaba que allí podría encontrar lo que necesitaba. Cuando entro, solo encontró antigüedades donde volteara a mirar: lámparas, sillones y muchos objetos interesantes. Por un momento la desilusión la tocó, ahora creía que en una tienda de antigüedades no lograría encontrar una cámara que le diera la talla para su trabajo. Cuando se dirigía hacia la salida  escucho la voz de un viejo al fondo de la casa.

-               < Es esto lo que necesitas.

La cámara mas perfecta que su imaginación pudo haber sospechado se encontraba en las manos de ese viejo. El simplemente se la paso, cuando Majo preguntó su precio el viejo la miró a los ojos y le dijo que se fuera con la cámara, que el ya no la necesitaba y que ahora estaría en buenas manos.

María José salio de la tienda y se fue derecho para su casita. Al llegar a su hogar encontró un paquete de su primo, era otra cámara, el reemplazo de la extraviada. María José decidió guardar la que le dio el viejo solo para trabajos especiales, eso fue lo que sintió.

  • Digg
  • Del.icio.us
  • StumbleUpon
  • Reddit
  • Twitter
  • RSS
Copyright 2009 Cerca y lejos
Free WordPress Themes designed by EZwpthemes
Converted by Theme Craft
Powered by Blogger Templates